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Todas las guías de seguridad

Quedar con seguridad la primera vez

Unas precauciones sencillas, tomadas antes de salir de casa, eliminan casi todo el riesgo de un primer encuentro.

Última revisión: 2026-08-01

Ten voz en el sitio del encuentro

Un sitio que has elegido tú, o al menos aceptado con antelación, es más seguro que uno al que te mandan sobre la marcha. Los cambios de dirección de última hora merecen una pregunta, sobre todo si el nuevo sitio está más lejos o es más difícil de abandonar.

Los hoteles son previsibles y tienen personal y cámaras. Un piso particular no es un problema por definición, pero deberías conocer la dirección antes de salir y no ir recibiéndola calle a calle por el camino.

Dile a alguien adónde vas

Basta con que una persona sepa dónde estás y más o menos a qué hora esperas terminar. Esa es toda la precaución.

Si prefieres no dar explicaciones, comparte tu ubicación en tiempo real con un amigo durante unas horas sin decir por qué, o deja la dirección apuntada en algún sitio donde se pueda encontrar. Los dos sistemas operativos permiten compartir la ubicación durante un rato y que se corte sola.

Ten siempre una forma de irte

Llega con el móvil cargado, con dinero suficiente para volver a casa y con tu propio transporte o una aplicación que funcione. No le entregues a nadie tu móvil, tus llaves ni tu única tarjeta, por ningún motivo.

Si vas en coche, aparca donde puedas salir sin que te bloqueen. Son detalles pequeños, pero son justo los que la gente lamenta no haber tenido en cuenta.

Avisa durante, no solo al final

Acuerda un mensaje con tu amigo antes de ir. Uno al llegar y otro al salir. Si el mensaje de llegada no aparece en la media hora siguiente a la prevista, que te llame.

Déjalo claro desde el principio para que un aviso que no llega signifique algo de verdad, en vez de darlo por olvidado.

Hazle caso a los primeros treinta segundos

Si quien abre la puerta no es la persona de las fotos, vete. Si hay alguien más en la casa de quien no te habían hablado, vete. Si algo te da mala espina y aún no sabes explicar por qué, vete igualmente.

No le debes explicaciones a nadie, y nunca te vas a arrepentir de haberte marchado de una situación que al final era inofensiva. Al revés no funciona igual.